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martes, 28 de abril de 2015

La canalización (Channeling)        
Por Ps. Ana María Schindler

La Canalización a lo largo de la Historia

El hombre, a lo largo de toda la historia y en todas las culturas, se ha interesado en responder a inquietudes existenciales como: ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Qué vinimos a realizar a este plano? ¿Existen vidas anteriores? ¿Somos guiados por existencias etéreas, fuera de este plano terrenal? ¿Qué sucede después de la muerte física?
Desde la prehistoria podemos advertir la creencia en el espíritu o alma, esencia del individuo, entendiendo que ésta, trasciende a la muerte física. La comunicación con seres fallecidos, como en los antiguos cultos, la creencia y la comunicación con diversas fuerzas de la naturaleza y con Dioses que personifican aspectos de ésta. La recepción de mensajes que conducen a la sanación y  a estados místicos, cuyo resultado permite un incremento del entendimiento.
En los grupos de las culturas primitivas suele haber una persona a la que se le conoce como el chamán, el sanador, el consejero o el sabio. Esta persona es el intermediario entre sus semejantes y lo espiritual.
En Egipto es donde se empezó a utilizar el trance para alcanzar estados místicos y el diálogo con los Dioses. Los griegos relacionaban la canalización con la profecía o “manteia”. Platón escribió en “La República” y en “Las Leyes” que “la profecía, es la más noble de las artes”.
El concepto de musa es básico en la canalización. En la mitología griega, las musas eran Diosas que inspiraban la creatividad humana. En diversos relatos clásicos, la musa le dicta al poeta su composición. Los griegos afirmaban que las musas eran una manera de entender que existen fuerzas externas que apoyan ciertas actividades si se está en armonía con ellas.
Con la aparición del monoteísmo se puede considerar a Moisés como el primer canal que se convirtió en profeta de Yahvé. Le siguieron David, Salomón, Samuel, Daniel, Elías, Eliseo, Ezequiel, Jeremías, Isaías, Juan Bautista y otros a lo largo del milenio antes de Cristo. Ellos también manifestaron “el mundo del Señor vino a mí, para decirme….” También oyeron voces y tuvieron visiones de forma clarividente que creían provenir directamente de Dios.
La tradición islámica comenzó a principios del siglo VII d.C. cuando el profeta Mohammed recibió un abundante y variado material visionario de la divina presencia de Alá. En este sentido, Mohammed concordaría con la descripción de canal. Recibió enseñanzas por medio de sueños, visiones y voces, se dice que un ángel con forma humana llamó a Mohammed y le enseñó una escritura que podía recordar y leer más tarde aún siendo éste analfabeto. Gran parte de los libros del Corán son resultado directo del material canalizado por Mohammed.
En el siglo XVIII el científico sueco Emanuel Swedenborg, escribió que a los 56 años comenzó a tener visiones, a oír voces y que recibía la visita de ángeles para conducir su cuerpo espiritual al terreno de lo no físico, que incluía el cielo y el infierno. En el prefacio de su libro Heaven and Hell dice: “El clérigo de nuestros días no sabe casi nada del cielo, del infierno o de su propia vida después de la muerte”.
A mediados del siglo XIX, en la era espiritista, la canalización recibió el nombre de mediumnidad, los canales eran médiums. En esta era se produjo una reacción contra la visión del mundo materialista y racionalista, el de la Ilustración, que había predominado desde el siglo XVII. En esta era se produjo una apertura hacia las realidades trascendentales y no materiales.
En la literatura no encontramos consenso entre “canalización” y mediumnidad”, algunos sostienen que son sinónimos, mientras que otros establecen una distinción entre los términos. La mediumnidad se limita a la comunicación con los muertos, en cambio la canalización abarca la comunicación con otros tipos de consciencia más allá de la realidad física. Todo el material canalizado en esta era, describe la naturaleza espiritual de los seres humanos y de todo el universo. Los mensajes entregan sugerencias para vivir una vida más plena, en concordancia con las verdades de esta amplia realidad espiritual. Como también se puede recibir orientación para problemas cotidianos e intrínsecamente terrenales.
Por último, la historia de la Humanidad está marcada por ciclos periódicos, de un movimiento que va hacia el campo de lo físico como realidad principal, y otro que busca realidades espirituales o internas.
En el siglo XX y el actual podemos encontrar algunos canales notables, como por ejemplo Edgar Cayce, canal norteamericano, que luego de perder la voz de manera misteriosa, un médico le sugirió que se autohipnotizara para recuperarla. De esta manera Cayce podía “ver” en los cuerpos distantes de otras personas que buscaban su diagnóstico y consejo sobre la salud.
Cuando tiene lugar un movimiento en la consciencia, el yo superior es capaz de “ver”, “sentir” y “oír” más allá de lo que ahora percibimos como espacio y tiempo. Las experiencias de Cayce, describen este tipo de movimiento de la consciencia y de la percepción  en otras dimensiones.
También tenemos la trilogía de Neale Donald Walsh, “Conversaciones con Dios” (2001) donde un hombre común y corriente, angustiado y conflictuado con su propia vida, comienza a recibir mensajes de sabiduría y amor profundos, Dios le dicta y responde a sus preguntas, lo que se transforma en un diálogo que dura 3 años, convirtiéndose en una trilogía de gran significado. El primer volumen trata principalmente temas personales, centrado en los desafíos y oportunidades de la vida de un individuo. El segundo se ocupa de temas más generales, relativos a la vida geopolítica y metafísica del planeta, además de los retos a los que se enfrenta hoy el mundo. El tercero aborda las verdades universales de orden superior, así como de los desafíos y oportunidades del alma.
En esta misma línea, no podemos dejar de mencionar, Un Curso de Milagros, que ha inspirado la obra del conocido Gerald G. Jampolsky; Ramtha, 1998, textos canalizados por J.Z. Knight y editados por S.L. Weinberg , cuyo contenido afirman haberles sido dictado por una voz interior identificada como Jesús.
En el ámbito de la terapia, el Proceso Fischer-Hoffman, con el cual han trabajado renombrados psiquiatras del medio chileno, como Claudio Naranjo, Arturo Mardones y Arístides Rojas, es un procedimiento revelado por Fischer a su amigo Hoffman en 1967, después de fallecido. Este proceso se realiza como una terapia intensiva que, en ocho días, ayuda a desarmar los condicionamientos negativos de la infancia, dolor y sufrimiento, que crean bloqueos y limitan el desarrollo en la vida adulta. La respuesta sana a ese dolor es el perdón y el amor a los padres. Robert Hoffman, a quien se describe como un “sanador espiritual”, fue quien creó esta terapia a fines de los 60 en California. En 1972, junto al siquiatra chileno Claudio Naranjo, empezó a aplicarla en grupo y en 1985 la reformuló: estableció el formato actual de 7 días y medio y la llamó Proceso Hoffman de la Quadrinidad porque, según él, los seres humanos tenemos cuatro dimensiones que deben trabajarse en conjunto: física, emocional, intelectual y espiritual.
En la literatura sobre la canalización hay consenso respecto a la existencia de niveles, dimensiones o planos de la realidad. En  relación a los niveles más elevados y sutiles del plano físico tal como lo conocemos, la literatura teosófica de Blavatsky, la antroposófica de Rudolf Steiner,  la Rosacruz y los canales relacionados con este tipo de literatura afirman que hay un plano etéreo de energía sutil que actúa como una plantilla para la organización de estructuras físicas como la de nuestros cuerpos. Hay un plano astral dentro del cual se localiza la realidad emocional. Un plano mental, donde se encuentran todas las formas de pensamiento y un plano causal donde se produce la intencionalidad. Más allá del causal, hay un número de planos espirituales, que comprenden la voluntad, la sabiduría, el poder y el amor, que se aproximan a la fuente de “todo lo que es” Todos estos planos operan e interactúan de manera interrelacionada con una sucesión causal que fluye desde los planos más altos hasta los más bajos o densos, donde se encontraría el plano material.

¿Qué es la canalización?
Canalizar es el proceso de recibir información o inspiración, desde planos más allá de nuestra realidad física. Existen muchas formas de canalización, tales como la canalización vocal en trance y los oráculos (utilizando herramientas como el tarot y las runas.) Aún las formas más simples de creatividad, pueden considerarse como canalizaciones: composiciones musicales, danza y movimiento, y manifestaciones artísticas. La fuente específica de inspiración canalizada, no es tan significativa como el regalo que es traído a esta realidad.
¿De dónde viene la canalización? Muchas personas han escuchado acerca del proceso de canalizar guías espirituales, ángeles, extraterrestres y maestros ascendidos. Pero el aspecto más importante de la canalización es, quizás, la habilidad de la persona para conectarse con su propia energía espiritual o Ser Superior. Sin esa habilidad, el proceso de conexión con los guías espirituales parecería bidimensional o superficial. Conforme desarrollamos la relación con nuestro Ser Superior (y por consiguiente cuando nos comprometemos con nuestro proceso de crecimiento personal), el universo cobra vida con la conciencia que nos ayuda a aprender las maravillas de Dios.
El proceso de canalización sólo puede ser tan claro como el canal. Para lograr claridad, el canal debe comprometerse a un viaje de intenso crecimiento y descubrimiento personal.
Cada canal es único. Tal como los estilos musicales, el canal y su guía aprenden a crear una sinfonía de ideas y experiencias para quien escucha. Cada canal tiene su propio estilo.
La canalización es una instancia en que la persona receptora entra en un estado de conciencia diferente, en el que recibe información desde otros niveles o planos respecto a un tema preciso o respecto a lo que desee aparecer en ese momento desde esos otros niveles.
La mejor manera de aprovechar una sesión de canalización es buscar orientación en nuestras vidas o en distintos aspectos de ella. Quien canaliza requiere de una profunda intención de servicio y ayuda para con el otro. Desde nuestro estado superior y más expandido, se encuentra información que puede ser útil escuchar respecto de quiénes somos esencialmente, cuál es nuestro potencial y qué actitudes pueden ayudar a que nos acerquemos a ese potencial.


Como recomendaciones, creemos que se puede aprovechar mejor la experiencia de canalización si el consultante llega con una inquietud relativamente clara y no sólo por "curiosear". La claridad de intención ayuda a focalizar las energías en cuanto a obtener respuestas más claras y profundas. También es importante no pensar que la sesión, por sí sola, va a solucionar la propia vida: más bien, constituye una oportunidad de obtener claridad en cuanto a la dirección en la cual implementar cambios.
La profundidad de una buena sesión de canalización puede tener el efecto de varias sesiones de psicoterapia, por cuanto puede reorientar de fondo aspectos claves de nuestras vidas.

La Psicología Transpersonal
La Psicología Transpersonal considera que la psique es multidimencional. Existen diversos "niveles de conciencia" y cada uno tiene diferentes características y se rige por distintas leyes.
Por ello se la debe considerar como una cuestión de contexto. La terapia trabaja según el nivel de conciencia en que se encuentre el paciente conservando la conciencia del espectro total de la existencia. El psicólogo transpersonal detecta el nivel de conciencia del paciente y lo ayuda a superar los conflictos propios de ese nivel, estando alerta y dispuesto a seguir al paciente hacia nuevos niveles experienciales a medida que se van presentando. “El terapeuta transpersonal se ocupa de todos los sucesos que emergen a lo largo del proceso terapéutico, incluidos los asuntos mundanos, los datos biográficos y los problemas existenciales. Lo que en realidad define la orientación transpersonal es el modelo de la psique humana que reconoce la importancia de las dimensiones espirituales o cósmicas y el potencial evolutivo de la conciencia”, afirma Stanislav Grof.
Anthony Sutich y Abraham Maslow, a quienes se podría presentar como los padres de la psicología transpersonal aseguran que se trata del estudio científico empírico, y la implementación responsable de los hallazgos relevantes para las metanecesidades de la especie y del individuo, el llegar a ser, los valores últimos, la conciencia unitiva, las experiencias límite, los valores, el éxtasis, la experiencia mística, el temor, el ser, la autorrealización, la esencia, la maravilla, la felicidad, el significado último, la trascendencia del yo, el espíritu, la singularidad, la conciencia cósmica, la sinergia individual y de la especie, el encuentro interpersonal máximo, la sacralización de la vida diaria, los fenómenos trascendentales, el humor del yo cósmico y el sentido del juego, la percepción sensorial máxima, la expresión y la sensibilidad, conceptos, experiencias y actividades relacionadas.
No cabe la menor duda, de que entre los aspectos relevantes de su alcance y fundamentos se encuentra la naturaleza del ser, sus terapias, nuevas formas de aprendizaje, valores humanísticos, que para los estudiosos del comportamiento pueden ayudar a incrementar su mundo cognitivo y entender de otra forma el nuevo paradigma.

Los valores superiores y los impulsos que nos inducen a perseguirlos forman parte intrínseca de la naturaleza humana; reconocerlo es absolutamente necesario para que cualquier teoría de la personalidad humana sea significativa.
Lo que caracteriza al terapeuta transpersonal es el contexto; el paciente es quien determina el contenido. El terapeuta transpersonal se ocupa de todos los sucesos que emergen a lo largo del proceso terapéutico, incluidos los asuntos mundanos.

La orientación transpersonal es el modelo de la psique humana que reconoce la importancia de las dimensiones espirituales o cósmicas y el potencial evolutivo de la conciencia